Mostrando entradas con la etiqueta pesadillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pesadillas. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de octubre de 2014

Día 243: Terror.


En mi sueño había una figura que me observaba con detenimiento: era el cráneo de un ciervo con una cornamenta imponente recubierta de lo que parecía ser piel podrida. La calavera descansaba sobre un torso a medio podrir donde se veía un corazón negro palpitar cada tanto mientras una capa de escamas transparentes parecía escurrir por el cuerpo. Unas alas recubiertas por un tenso cuero negro y calvo se agitan espontáneamente produciendo un silbido agudo que mueve las hojas alrededor de la criatura. El monstruo tiene seis patas algas y puntiagudas, como hojas de espadas que perforan la tierra donde esta parado; y termina con una corta cola de cerdo.

Lo que me da terror no es la apariencia de este ser, ni como me vigila, lo que me preocupa es que cada noche se acerca mas y mas…Y algo que dice que esta noche al fin podrá alcanzarme. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Día 234: Pesadilla.


El supermercado estaba medianamente lleno, algunas familias compraban grandes cantidades en carritos que se saturaban de manera casi instantánea; una pareja merodeaba por los pasillos mas vacíos, tomados de la mano mientras dilataban la discreta compra de un preservativo. Ancianas pagaban sus voluminosas compras con monedas de baja denominación mientras impacientes cajeras tamborileaban sus dedos en las máquinas registradoras. La escena se repetía en cada pasillo como si el lugar fuera un gran espejo reflejando un bucle infinito de ancianas parejas, monedas, carritos y condones.
No fue hasta que la escena se repitió tres veces que pudo entender que estaba soñando, el cómo había llegado a ese lugar era un misterio, pero no todo tiene que ser lógico en los sueños. Recorrió los pasillos simétricos, como clones del primero, esquivando siempre a las mismas personas en las mismas partes, escuchando el ruido del conteo de monedas que se extendía como un eco, un palpitar metálico. Esperaba con similar monotonía el momento en el que el sueño terminara.
Un sonido rompió de compas del medio, un grupo de pazos sin ecos se acercaban corriendo desde la derecha, así que emergió desde uno de los pasillos: una figura alargada, casi serpenteante se arrastraba sobre diminutas patas delgadas como cabellos que al chocar contra el piso producían un ruido sordo, grueso y pegajoso. La criatura parecía tener cuatro pares de ojos rojos sobresalientes en su cabeza redondeada, un grupo de colmillos delgados y de apariencia babosa sobresalían de lo que debía ser su boca.
Intentó correr, pero al entrar a los pasillos, la extraña criatura aparecía por el otro extremo, aproximándose cada vez más, el ruido de sus patas contra el piso se hacía más y más fuerte, hasta cubrir el golpeteo de las monedas. En algún punto el monstruo logro derribarle, cubriéndole con una extraña baba que le ardía en la piel; su corazón latía de manera exagerada como si tratara de huir de su pecho. Empezó a repetirse que todo era un sueño, que en cuestión de minutos despertaría sudando en su cama y se reiría de lo tonto que era todo.
Efectivamente, se despertó en una banca del supermercado, que estaba medianamente lleno, algunas familias compraban grandes cantidades en carritos que se saturaban de manera casi instantánea; una pareja merodeaba por los pasillos mas vacíos, tomados de la mano mientras dilataban la discreta compra de un preservativo. Ancianas pagaban sus voluminosas compras con monedas de baja denominación mientras impacientes cajeras tamborileaban sus dedos en las máquinas registradoras. La escena se repetía pasillo tras pasillo mientras un sonido sordo, grueso y pegajoso emergía de la distancia. Un sudor frio le corría por la espalda y el corazón se le aceleraba.
-Su pulso volvió a subir, ¿Qué crees que le pase? –Preguntó el médico de guardia a un enfermero que revisaba los monitores del paciente.

-No estoy seguro, siempre le pasa a esta hora –Miro la cara de su paciente, que aun lucía serena –No me imagino lo que se siente estar en coma, dicen que es como estar dormido. 

miércoles, 11 de junio de 2014

Día 131: Acostumbrarse.

La respiración era rítmica, sobresaliente en medio de la noche y el pecho subiendo y bajando como el marcapasos de la vida. La silueta envuelta en la fina oscuridad de la noche, oculta bajo una ligera sabana de hilo captaba la atención del pequeño Jhonatan, quien observaba desde un rincón.
A sus tiernos 6 años, y con su pijama de superman húmeda en los pantalones no pudo resistirse más, se acercó a la cuna de su hermano y pequeño se remojó los labios nervioso. "Pero no quiero" susurro para el vacío. "Debes hacerlo" respondió la voz del hombre.
Jhan se dirigía al baño cuando vio a su hijo mayor en la habitación de su pequeño hermano, al principio le pareció tierno, pero cuando vio la hoja del cuchillo centellear en las torpes manos de Jhonatan, un miedo le invadió repentinamente. Corrió a la habitación y sacó a su hijo mayor, al cargalo este soltó el cuchillo y se abrazo a su cuello, llorando.

Jhan notó que su hijo se había se orinado, no hace mucho ya que aun estaba caliente "Jhonny ¿que pasa, en que pesabas? El niño se secaba las lagrimas con la manga de su pijama mientras sollozaba "Yo no quería papá, él hombre del armario me dijo que debía hacerlo, que era cuestión de acostumbrarse