Todos a su alrededor hablaban de
metas, del futuro, de aspiraciones y proyecciones, pero él siempre hablaba de
sus sueños, y de uno en particular; uno que se lo devoraba desde adentro
dejándolo como un cascaron vacío y frágil. Él deseaba soñar, se imaginaba
sueños en sepia, pintados de acuarelas o difumados en la niebla del
pensamiento, no podía ver el contenido de sus sueños, pero se veía sonreír mientras los imaginaba,
sentía como su corazón se hinchaba ante esta posibilidad de soñar de manera
indefinida. Pero luego, como una ventisca de espinas, la arrolladora realidad
le susurraba al oído que el jamás conocería el goce de soñar.
Consejos para la vida: Se fuerte, para que no te hagan llorar, se noble, para que no te hagan sufrir, y se humilde, para que todos quieran estar junto a ti...
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