cuentos de miedo, de fantasmas, de monstruos y esas otras cosas que viven en las sombras
viernes, 7 de febrero de 2014
Día 7: Vacio.
Era abrumador, tanta nada junta al interior de un empaque tan pequeño era desgastante y confuso. Así que se metió en la tina, rodeado de silencio y obscuridad con más nada adentro que afuera. Usando un movimiento rápido de manos y tiñendo los azulejos del baño, abrió la llave de sus venas y dejo salir al vació en forma de gotas rojas que se desvanecían en la fría oscuridad de la nada que lo rodeaba. Cada gota que vaciaba sus venas, llenaba también su alma, el vacío era reemplazado por culpa, miedo, arrepentimiento y paz. Para ser sinceros a él no le importaba con que se llenara, pero necesitaba sacar la nada de su cuerpo. Cuando la nada estuvo vertida por todo el piso del baño y el interior de la tina; y en su cuerpo ya no quedaba nada más para verter, fue entonces y sólo entonces que el mundo entendió que el peor vacío, era el que había dejado él al desocupar sus venas.
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