domingo, 23 de febrero de 2014

Día 23: Ojos.

Siempre había admirado los ojos de su amada, era un verde liquido que creaba ondas cada vez que ella parpadeaba, eran como gotas de aceite de esmeralda suspendidas en un vaso de blanca leche. Los miraba directamente al interior de la negra pupila, como agujeros negros que esconde universos enteros en el espacio de una cabeza de alfiler. Uno de los ojos se desvió un poco a la izquierda; pero él golpeo el frasco de formol y ambos ojos se deslizaron hasta el fondo del frasco.

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