Cuando los últimos minutos de vida se acercaban, su corazón
pesaba y su respiración se hacía lenta, se dio cuenta que no podía mover sus
manos, sus pies, su boca; ni siquiera sus parpados, tantos “te quiero”
atrapados en la garganta, tantos besos prisioneros de sus labios petrificados,
tantos goles atados a sus manos, tantos pasos presos de sus pies y tantas notas
de piano ocultas en su manos. Para siempre. Lo ultimo que pudo pensar fue en anhelo
que en la próxima vida, pudiera extender sus alas y volar como mariposa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario