Nunca pudo hacerse entender,
todos creía que era cruel, impredecible y frio. Aunque en ocasiones era
maravilloso estar con él y sentir el sol en la piel, el pasto en los pies, el
viento entre el cabello, la azúcar en la lengua y la sal en las heridas. Después
de un tiempo , ya nadie quiso entenderlo, todos buscaban su compañía, las cosas
buenas y malas que venían de estar con él. Al final, murió sin que nadie se
diera cuenta que él era el traductor del idioma de la vida.
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