lunes, 24 de marzo de 2014

Día 52: Maldición.

El vidrio vibraba con cada piedrecilla que Antonio tiraba, pronto Aurora asomó su cabeza por la ventana, le hizo señas para verse en el jardín trasero y luego retorno a su habitación oscura. La media luna iluminaba de manera misteriosa el rosal de la casa, la figura de Aurora, como una diosa de plata y cristal atravesaba el patio a paso firme.

"¿Es cierto lo que dicen? ¿Que te vas a casar a Marcos?" A pesar de la escasa luz, Antonio vio como Aurora se sonrojaba avergonzada y ocultaba su rostro entre sus manos.
"Pero yo te amo, huye conmigo" Aun sin levantar la mirada, ella niega y susurra "Yo también te amo, pero Marcos es un hacendado y tu apenas un peón"

Antonio no puede dar crédito a sus oídos y con una sonrisa triste, extiende su mano, toma el rostro de su amada y la obliga suavemente a mirarlo a los ojos.

"Te amo tanto, que espero que tu vida sea prospera , llena de pasión y salud, pero escúchame bien pues así te maldigo: que estés durmiendo con otro hombre, pero soñando conmigo"


Antonio se marcho en medio de la noche mientras aurora se estremecía al pensar en su maldición.

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