En la mitología nórdica, Yggdrasil, era el arbol de la vida que unía y sostenia los 9 mundos.
Cuando el leñador arrojo su hacha contra el tronco del arbol, este cayó en camara lenta; mientras sus frutos se podrían en el aire y se desmoronaban como bolas de fango putrefacto. Sus hojas se secaron hasta reducirse a cúmulos de arena que se dispersaron en el viento.
Las ramas mas delgadas, se disolvieron en la caida, dejando sólo sombras borrosas tras de sí. El pesado tronco pareció recostarse en la tierra, como un aciano moribundo que sabe que no volverá a levantarse y cierra sus ojos con lentitud.
El hombre sintió un peso en su corazón, y de apoco fue testigo como el bosque entero moría al rededor del árbol caído, como si un cometa invisible golpera la zona derrepente. El panico le nació en entrañas y arrojando su hacha emprendio una carrera que nunca terminaria, tratando de alejarse del Yggdrasil.
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