viernes, 23 de mayo de 2014

Día 113 Túnel.

El olor de la tierra húmeda se extendía por todo el aire, llenándole la nariz como si alguien le extendiera un puñado frente a la nariz, el frío y al sonido del agua le indicaban que estaba cerca al río, la experiencia de ir de cacería con su padre era todo lo que le acompañaba. El túnel era estrecho y podían sentir las raíces de los árboles rozandole las piernas como manos desesperadas que querian ser arrastradas y liberadas de sus tumbas.

La luz del túnel aun se veía muy lejos, peor la esperanza lo mantenía en movimiento, se imaginaba el sol pálido, el canto de los páramos y una taza de café. Así siguió excavando con la punta de los dedos, escupiendo tierra y cerrando los ojos para evitar que les cayera tierra. Finalmente, después de horas de trabajo, dolor y angustia pudo salir de la tumba

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