Tsai observaba al recién nacido dormir en la cama de plumas, arropado por una delgada cobija de lana raída y avejentada, su respiración rítmica y cálida llenaba la pequeña habitación, mientras los padres dormían abrazados en un viejo colchón de paja.
Tsai se introdujo en la casucha como una neblina ligera que se condensaba junto a la cuna, dirigió su mirada brevemente a la mujer que dormía acurrucada en los brazos de su esposo. Él la deseaba, la había exigido como sacrificio, había planeado violarla hasta la muerte; pero sus hermanos no lo habían dejado, Zilion había hecho un gran escandalo sobre eso y Havin lo había mirado con asco, nunca antes había sentido tanta vergüenza: los humanos negándose a su voluntad.
Tsai extrajo una daga plateada de su manto preparándose para matar al pequeño, pero este bostezo y abrió sus ojos, observándolo curioso con su mirada limpia y reluciente; se llevo la mano al boca y empezó a succionarla antes de dormir de nuevo, el pecho vacío de Tsai se contrajo, algo en su icor se hizo pesado y le picaba el alma: no podía matarlo.
Abandono la casa tan rápidamente con o había entrado, se quedo un rato mirando la vivienda desde afuera. Rondom apareció de entre los arboles y se detuvo a su lado "Zilion me envió a buscarte, está preocupado por lo que puedas hacer" la voz de Rondom se difumino en el aullido de un lobo distante "Ella tiene un hijo" la voz de Tsai se llenaba de angustia mientras ahogaba el llanto dentro de si, Rondom lo vio de perfil: Su rostro demacrado se enmarcaba bajo la luz de la luna creciente "y yo no puedo matar nada que sea parte de ella" Rondom pensó brevemente en ser paciente, en demostrarle compasión, pero luego recordó quien era Tsai y que había hecho, entones solo pudo decir: "eso te ganas por ser el dios de los gusanos, es tu trabajo llevarte a los no vivos al otro lado. Ahora ve allí y termina tu trabajo"
La noche termino con una neblina ligera que ahogaba una pareja y a su pequeño que dormían profundos.
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