Cuando El Diablo y La Muerte están algo ocupados y no pueden atender
todos los asuntos que ocurren, es cuando le llaman, su nombre no importa
realmente. Para aquellos que lo buscan, se hace llamar Yezirhe; y su trabajo es
ser traficante de muerte.
Aprovecha esos pequeños descuidos los cegadores para dar mas tiempo a
los moribundos, obviamente el precio es alto. El dinero, las propiedades, e
incluso ejércitos de esclavos no son nada para este personaje, cuya apariencia
cambia para cada trato. A Yezirhe sólo le interesan un puñado de objetos en
todo el cosmos, pero es un comerciante inteligente que ha creado trueques determinantes
para sus planes, ha comprado esencia humana, sangre de ángel, piel de demonio,
armas apocalípticas, profecías…la lista se extiende mientras el inventario de objetos
y favores parece no tener fin. Pocos saben de su existencia, y son aún menos
los que se atreven a desafiarle.
La leyenda de Yezirhe empezó en el tiempo de los primero humanos, se
supone que sería la primera persona en regresar al infinito de donde había salido
su raza. Sin embargo, en esos momentos, La Muerte era una inexperta en el arte
de recolectar almas, así que Yezirhe le ofreció un trato: le daría la hoz con
la que trabajaba su cultivo, si Muerte le daba seis meses mas de vida; sabiendo
que con este elemento su trabajo sería mas fácil y que a la larga, podría
regresar por Yezirhe, Muerte aceptó.
Los rumores de la hazaña de Yezirhe se extendieron rápidamente, al punto
que una noche, una figura vestida completamente de negro y con un fuerte olor a
azufre, ingreso en los aposentos de Yezirhe:
-Se dice que has logrado un trato con Muerte –A medida que la figura
hablaba el olor se hacía mas fuerte, las plantas se marchitaban y las alimañas emergían
de cada rincón para trepar por su túnica –También se dice que su trato está por
expirar, yo te ofrezco uno nuevo: hay un hombre que tiene la clave para
arruinar mis planes, y lo hará pronto, este hombre no dejará el mundo pronto…A
menos que tu me ayudes.
Yezirhe permanecía en silencio mientras su rostro palidecía.
-Lo que tienes que hacer –Continuo el extraño – Es ir a casa y poner una
gota de tu sangre en su té, luego regresa aquí, y nunca mas deberás temer por que
Muerte venga a cobrar su parte del trato.
Tal y como el extraño le dijo, Yezirhe fue a la casa del hombre y le
pidió ayuda con unas herramientas, mientras este salía de la habitación,
Yezirhe se punzó el dedo y dejo caer una gota en un vaso de te caliente. Al regresar,
el extraño seguía en la casa, una extraña sustancia grumosa, verde y apestosa
brotaba de todas las uniones de su casa.
-Ahora ese hombre carga con tu sangre, Muerte no reconoce a los vivos
por su apariencia, lo hace por la sangre que la llama –El extraño extendió una
mano gris y arrugada hacia Yezirhe y una extraña bruma salió de su abrigo,
aumentando el olor a azufre y produciendo un calor intenso –Es por esto que si
no tienes sangre, Muerte no vendrá por ti. Serás invisible.
La sangre de Yezirhe empezó a brotar de sus ojos, nariz y oídos, pronto salió
en forma de sudor y como un violento vomito que amenazaba con desgarrar sus
entrañas. La sangre que salía formaba una nube a su alrededor que se condensó
hasta formar una canica carmesí que el extraño puso como pendiente de un
collar.
-¡Me engañaste! –Gritó Yezirhe mientras sentía como sus venas vacías colapsaban.
-No –dijo el extraño mientras detallaba el collar –Sólo hice realidad tu
deseo, he prolongado indefinidamente tu trato con muerte.
-¿Y ahora que se supone que haga? –Pregunto Yezirhe, quien veía como la
eternidad se materializaba ante sus ojos.
-Eres inmortal, puedes hacer lo que quieras –Dijo el extraño mientras se
preparaba para salir.
-¡Espera! –Grito Yezhire mientras el pánico subía por estomago –Tu dijiste
que Muerte me encontraría por sangre, si de verdad quieres hacer permanente mi
trato con ella entonces, ¿Por qué no te deshaces de esa sangre?
-Porque tal vez algún día deba deshacerme de ti, pero si tanto te interesa,
puedo venderte el collar –Dijo el extraño mientras le permitía ver la gema
carmesí brillando.
-¿Qué quieres por el? –La voz de Yezirhe se escucho aguda.
-Cuando tengas algo que me interese, hablaremos. –Dijo el extraño antes
de desvanecerse en una nube hedionda.
Yezirhe consiguió varios tratos, ganando trofeos, favores y habilidades
sumamente interesantes para los mortales, pero promedio para los eternos. Comprando
y vendiendo tiempo, vidas y objetos sumamente valiosos, con el paso de los
siglos Yezirhe se ganó el titulo de “Traficante de Muerte”, condenando a otros
mientras extendía la vida de aquellos que podían pagarlo. A pesar de su
longevidad, Yezirhe sabía que era igual a los otros, un día cualquiera podría
morir si aquella gema caía en manos equivocadas. Así que ya saben, si tiene
algo que valga la pena, como para prolongar sus vidas, hablen con Yezhire, tal
vez eso valga un colgante color carmesí.
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