jueves, 7 de agosto de 2014

Día 183: Traficante.


Cuando El Diablo y La Muerte están algo ocupados y no pueden atender todos los asuntos que ocurren, es cuando le llaman, su nombre no importa realmente. Para aquellos que lo buscan, se hace llamar Yezirhe; y su trabajo es ser traficante de muerte.
Aprovecha esos pequeños descuidos los cegadores para dar mas tiempo a los moribundos, obviamente el precio es alto. El dinero, las propiedades, e incluso ejércitos de esclavos no son nada para este personaje, cuya apariencia cambia para cada trato. A Yezirhe sólo le interesan un puñado de objetos en todo el cosmos, pero es un comerciante inteligente que ha creado trueques determinantes para sus planes, ha comprado esencia humana, sangre de ángel, piel de demonio, armas apocalípticas, profecías…la lista se extiende mientras el inventario de objetos y favores parece no tener fin. Pocos saben de su existencia, y son aún menos los que se atreven a desafiarle.
La leyenda de Yezirhe empezó en el tiempo de los primero humanos, se supone que sería la primera persona en regresar al infinito de donde había salido su raza. Sin embargo, en esos momentos, La Muerte era una inexperta en el arte de recolectar almas, así que Yezirhe le ofreció un trato: le daría la hoz con la que trabajaba su cultivo, si Muerte le daba seis meses mas de vida; sabiendo que con este elemento su trabajo sería mas fácil y que a la larga, podría regresar por Yezirhe, Muerte aceptó.
Los rumores de la hazaña de Yezirhe se extendieron rápidamente, al punto que una noche, una figura vestida completamente de negro y con un fuerte olor a azufre, ingreso en los aposentos de Yezirhe:
-Se dice que has logrado un trato con Muerte –A medida que la figura hablaba el olor se hacía mas fuerte, las plantas se marchitaban y las alimañas emergían de cada rincón para trepar por su túnica –También se dice que su trato está por expirar, yo te ofrezco uno nuevo: hay un hombre que tiene la clave para arruinar mis planes, y lo hará pronto, este hombre no dejará el mundo pronto…A menos que tu me ayudes.
Yezirhe permanecía en silencio mientras su rostro palidecía.
-Lo que tienes que hacer –Continuo el extraño – Es ir a casa y poner una gota de tu sangre en su té, luego regresa aquí, y nunca mas deberás temer por que Muerte venga a cobrar su parte del trato.
Tal y como el extraño le dijo, Yezirhe fue a la casa del hombre y le pidió ayuda con unas herramientas, mientras este salía de la habitación, Yezirhe se punzó el dedo y dejo caer una gota en un vaso de te caliente. Al regresar, el extraño seguía en la casa, una extraña sustancia grumosa, verde y apestosa brotaba de todas las uniones de su casa.
-Ahora ese hombre carga con tu sangre, Muerte no reconoce a los vivos por su apariencia, lo hace por la sangre que la llama –El extraño extendió una mano gris y arrugada hacia Yezirhe y una extraña bruma salió de su abrigo, aumentando el olor a azufre y produciendo un calor intenso –Es por esto que si no tienes sangre, Muerte no vendrá por ti. Serás invisible.
La sangre de Yezirhe empezó a brotar de sus ojos, nariz y oídos, pronto salió en forma de sudor y como un violento vomito que amenazaba con desgarrar sus entrañas. La sangre que salía formaba una nube a su alrededor que se condensó hasta formar una canica carmesí que el extraño puso como pendiente de un collar.
-¡Me engañaste! –Gritó Yezirhe mientras sentía como sus venas vacías colapsaban.
-No –dijo el extraño mientras detallaba el collar –Sólo hice realidad tu deseo, he prolongado indefinidamente tu trato con muerte.
-¿Y ahora que se supone que haga? –Pregunto Yezirhe, quien veía como la eternidad se materializaba ante sus ojos.
-Eres inmortal, puedes hacer lo que quieras –Dijo el extraño mientras se preparaba para salir.
-¡Espera! –Grito Yezhire mientras el pánico subía por estomago –Tu dijiste que Muerte me encontraría por sangre, si de verdad quieres hacer permanente mi trato con ella entonces, ¿Por qué no te deshaces de esa sangre?
-Porque tal vez algún día deba deshacerme de ti, pero si tanto te interesa, puedo venderte el collar –Dijo el extraño mientras le permitía ver la gema carmesí brillando.
-¿Qué quieres por el? –La voz de Yezirhe se escucho aguda.
-Cuando tengas algo que me interese, hablaremos. –Dijo el extraño antes de desvanecerse en una nube hedionda.
Yezirhe consiguió varios tratos, ganando trofeos, favores y habilidades sumamente interesantes para los mortales, pero promedio para los eternos. Comprando y vendiendo tiempo, vidas y objetos sumamente valiosos, con el paso de los siglos Yezirhe se ganó el titulo de “Traficante de Muerte”, condenando a otros mientras extendía la vida de aquellos que podían pagarlo. A pesar de su longevidad, Yezirhe sabía que era igual a los otros, un día cualquiera podría morir si aquella gema caía en manos equivocadas. Así que ya saben, si tiene algo que valga la pena, como para prolongar sus vidas, hablen con Yezhire, tal vez eso valga un colgante color carmesí.  


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