viernes, 8 de agosto de 2014

Día 186: Barco.


Marco había querido visitar la costa desde haca varios años, pero ahora que estaba de vacaciones en ella, ya no le parecía la gran cosa, era sólo un montón de agua turbia llena de algas y las playas estaban llenas de basura y vidrios rotos. La gente tampoco le gustó, todos parecían desesperados por venderle alguna chuchería de recuerdo.
La noche tampoco le gustó, el olor de la sal no se iba y le irritaba la humedad que se acrecentaba al bajar el sol. Marco caminaba por el muelle, tratando de rencontrar el amor y la ilusión que lo habían traído a ese lugar para comenzar; pero uno densa neblina cubrió la superficie del agua, dándole la sensación que estaba mirando las nubes desde un gran rascacielos.
Un brillo llamó su atención, parecía ser una estrella que se acercaba, así que Marco entornó los ojos: la figura de un barco apareció en el horizonte y la luz parecía ser alguna linterna o algo así, aparentemente para indicar su proximidad al puerto. Marco observó el barco en silencio, si él estaba tan cansado de todo con sólo un par de días en la cota, no imaginaba la vida los marineros.
Marco se percató que en el puerto no había nadie para recibir la embarcación ¿Qué planeaban esos hombres? Una oleada de neblina sopló desde el sur envolviendo el barco y haciéndole desaparecer.
Marco sintió el pavor correr pos venas, así que empezó a alejarse, para cuando se dio cuenta, iba a tota carrera hacia el hotel. Al pasar cerca de unos locales pudo escuchar que decían:
-¿Qué le pasa a ese tipo?

-¿Quién sabe? A lo mejor es otro turista que vio el barco el fantasma. 

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