miércoles, 23 de julio de 2014

Día 172: Pecado.


Algo que no tarde en darme cuenta es que sin importar lo mucho que corras y lo atrás que dejes las cosas, estas siempre terminan alcanzándose. Ya sea por las virtudes moleculares de un pecado o por las ondas electromagnéticas que destila un cuerpo que ha dejado la pureza en el pasado, es inevitable toparse con los errores y el pasado que se opone al futuro.

Es ingenuo pensar que las culpas, grandes o chicas, accidentales o planeadas, sucias o impecables no nos alacazaran. Los pecados son de esos que te patean cuando estas en el piso, y por mas que intentes levantarte regresa. Lo peor es que no puedes escapar de ellos, porque cada pecado es en si, parte de uno mismo y a la larga, nadie escapa de si mismo.

Todos somos nuestros jueces, jurados y verdugos

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